Como que estamos muy abiertos a cualquier propuesta, ya ves que sus hojas están siempre entreabiertas.

Ese título lo escribí mientras estaba en drogas, pero ya no soy el mismo que era antes, eso fue sólo la punta del iceberg, el momento preciso en que un par de neuronas más murieron. Voy a explorar un poco más la idea del tiempo; para algunas personas el tiempo no existe, no es más que un constructo humano, para otras personas es algo que puede determinar quienes somos y como nos comportamos. El tiempo nos ayuda a mantenernos enfocados, a no perder la cordura y a medir nuestros éxitos y fracasos.

Otra idea que deseo explorar es la de la soledad y el aislamiento de la posmodernidad; la soledad por contradictorio que parezca nos acompaña a cada momento, es un aliado que protege nuestras mentes de lo efímero. Las miradas de la gente llegan a mi en tanto escribo estas líneas, como si usar papel fuera algo de alienígenas. Recapitulemos cuales han sido los temas tratados hasta el momento en esta mini disertación. El primero fue el del tiempo, el tiempo que no existe y el que dirige nuestras vidas, también la soledad, aquella que nos acompaña y nos deja ser libres.

Para como veo el destino de este texto nos quedan dos caminos por seguir. El de la libertad o el de la naturaleza, ideas, la primera muy desarrollada en distintos textos y la segunda muy poco explorada. La naturaleza es fácil de comprender, existe una ciencia que se dedica a explicarla; todo lo que está alrededor de nosotros es naturaleza, pero no lo podemos entender. Estamos tan acostumbrados a observar el mundo a través de nuestros teléfonos y nuestros filtros; al mirar mis perfiles en las redes sociales, me doy cuenta de que me he convertido en un ente, no tengo personalidad, no tengo nada diferente que me identifique.

Nada me hace destacar, nada sobresale, sólo fotografías vacías que la gente no logra comprender por completo. Volvamos a la naturaleza, a lo que nos envuelve con su velo color blanco cuando cae el rocío sobre la pradera. Los recursos naturales se están terminando y con ellos se termina la especie humana; miles y millones de humanos deambulando por la tierra, contaminando las aguas y destruyendo la atmósfera.

Las razas indígenas deberían ser nuestro ejemplo, nuestra forma de conectarnos nuevamente con lo natural. No son un ejemplo vano vaciado de sentido como nos quieren convencer los productores de Hollywood; son una raza simple que busca crear vínculos más y más fuertes con su ambiente, sus rituales los conectan nuevamente con la madre de todo, la Tierra. Estoy paralizado frente a lo que veo, un pequeño y peludo ratoncito que no me deja respirar.

Todo lo que toca el hombre está corrupto, está hecho para que todo con lo que se cruce se pudra y se avejente rápidamente. No existe una salida fácil para ese problema, no hay remedios caseros o santerías, cortar cabezas de gallinas o utilizar huevos para sacar todo lo malo del cuerpo. Se trata de cambiar nuestras consciencias de ver todo lo que está mal con el mundo, dejar de usar energías no renovables, no desperdiciar comida, ahorrar agua.

Los desperdicios que existen, la comida que nadie come y los miles de muertos de hambre que hay, eso es lo que debemos evitar. Por el momento y en vista del poco compromiso que todos tenemos con nuestra madre, no queda más que esperar a que todo se acabe.

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Tratado del desapego. Parte II — Palmera Editores

Al tercer día, cuando volví a mirarme en el espejo transparente, mi reflejo había desaparecido por completo; de inmediato se lo conté a mi acompañante y, como estábamos en una pequeña laguna de aguas negras a la que iban otras personas para escuchar el flujo del agua sentadas en la orilla, uno de los que […]

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Tratado del desapego. Parte I — Palmera Editores

“Yo amo a aquellos que no saben vivir mas que para desaparecer, porque esos son los que pasan al otro lado” F.N. No recuerdo haber atravesado alguna entrada o señal que nos indicara que ya habíamos llegado a la ciudad. Ahora que lo pienso, sólo puedo recordar los inmensos cerros de basura quemándose, que ahora […]

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El Santa Fe de mis sueños.

No existen lugares en los sueños, sólo sensaciones y emociones, eso es lo que quiero escribir. Aquí yacen esos lugares inexistentes. La perfección nunca podrá alcanzarse, pero tengo la certeza de que por lo menos lo he intentado. Cada vez que me siento triste lo que trato de hacer es, después del trabajo irme directo al bar más cercano de mi casa y perder la conciencia; dejar de ser un hombre descafeinado con un trabajo aburrido, un salario fijo, hijos y esposa. Gracias a estas visiones me he dado cuenta de que la vida no es como la pintan en las películas. Imagina al Hombre Araña recorriendo las calles de Iztapalapa siendo perseguido por una turba de gente que desea lincharlo.

La inspiración no es algo que se espera a que llegue, simplemente viene y te abraza como aquel día que estábamos en la Cineteca o la vez que nos besamos en nuestras vacaciones. Dije que era la historia final porque en ésta no nos morimos, en esta sobrevivimos a lo que nos pasa al final; el dejarnos el uno al otro. Podía ver como brillaban tus ojos cuando me mirabas con amor, cuando nos tomábamos de la mano, esas pequeñas y regordetas manos que apretujaban mi espalada y mi cuello. Tú me convenciste de superarme a mi mismo y ahora que estoy listo para estar junto a ti, ahora ya no me quieres. Eso duele aún más que perderte por otra persona; otra persona es desechable, es un peón más en este juego de ajedrez que llamamos amor. Me miras como si supieras cada una de las palabras que voy a decir.

La conjunción de dos puntos paralelos en un plano cartesiano surrealista. Agregar la palabra surrealista a algo es lo más posmoderno que existe. Agregar la palabra posmoderno a algo es lo más mamerto que existe. Y como diría Luis V, el mamerto soy yo digo “El Estado soy yo”. “Si se me olvida el significado de lo que es ser parte de la clase trabajadora va a ser tu culpa”. No puedes negar los orígenes revolucionarios, tu parte francesa que te obliga a destruir y deshacer los estereotipos de la burguesía. La clase obrera siempre formara parte de ti, sin importar la forma en que te vistas o las palabras que utilices.

Tus fragmentos de la historia se comienzan a desdibujar dentro del recuerdo de como inició nuestra amistad. Tus rizos que caían a lo largo de tu espalda, la sonrisa perdida, la mirada perfecta, el olor a huerto y los olivos en tus ojos. Junto al río pise una mierda de perro, dicen que es de buena suerte. La primera canción que compartimos y la primera vez que cogimos, todo eso lo tengo presente cada que voy a un museo con mi esposa y mi familia.

La esencia de la ciudad, un organismo vivo que camina y por sus arterias andamos juntos tomando fotografías que no sobrevivirán el paso del tiempo. La emoción recorre nuestro cuerpo unido, llegamos al Yaqui a resolver nuestros problemas durante la Semana Santa. ¿Cómo huelen las sábanas después de tener sexo la primera vez? El trabajo se vuelve un grillete durante la época moderna, en el cual debes sobrevivir con lo poco que te pagan y rodearte de gente que tiene un objetivo poco claro sobre a dónde se dirige la economía.

La ciudad huele a alcoholismo y sueños rotos. No mires hacia los lados, alguien nos viene siguiendo. La gentrificación nos ha destruido, los lugares son inhabitables y la comida sigue acabándose. Esta es nuestra historia, la historia de amor final.

La Iztapalapa de mis sueños.

La ciudad huele a alcoholismo y sueños rotos. No mires hacia los lados, alguien nos viene siguiendo. La gentrificación nos ha destruido, los lugares son inhabitables y la comida sigue acabándose. Esta es nuestra historia, la historia de amor final. La esencia de la ciudad, un organismo vivo que camina y por sus arterias andamos juntos tomando fotografías que no sobrevivirán el paso del tiempo.

La emoción recorre nuestro cuerpo unido, llegamos al Cerro de la estrella a resolver nuestros problemas durante la Semana Santa ¿Cómo huelen las sábanas después de tener sexo la primera vez? El trabajo se vuelve un grillete durante la época moderna, en el cual debes sobrevivir con lo poco que te pagan y rodearte de gente que tiene un objetivo poco claro sobre a dónde se dirige la economía. Tus fragmentos de la historia se comienzan a desdibujar dentro del recuerdo de como inició nuestra amistad. Tus rizos que caían a lo largo de tu espalda, la sonrisa perdida, la mirada perfecta, el olor a huerto y los olivos en tus ojos.

Junto al río pise una mierda de perro, dicen que es de buena suerte. La primera canción que compartimos y la primera vez que cogimos, todo eso lo tengo presente cada que voy a un museo con mi esposa y mi familia.

La conjunción de dos puntos paralelos en un plano cartesiano surrealista. Agregar la palabra surrealista a algo es lo más posmoderno que existe. Agregar la palabra posmoderno a algo es lo más mamerto que existe. Y como diría Luis V, el mamerto soy yo digo “El Estado soy yo”. “Si se me olvida el significado de lo que es ser parte de la clase trabajadora va a ser tu culpa”. No puedes negar los orígenes revolucionarios, tu parte francesa que te obliga a destruir y deshacer los estereotipos de la burguesía. La clase obrera siempre formara parte de ti, sin importar la forma en que te vistas o las palabras que utilices.

La inspiración no es algo que se espera a que llegue, simplemente viene y te abraza como aquel día que estábamos en la Cineteca o la vez que nos besamos en nuestras vacaciones. Dije que era la historia final porque en ésta no nos morimos, en esta sobrevivimos a lo que nos pasa al final; el dejarnos el uno al otro. Podía ver como brillaban tus ojos cuando me mirabas con amor, cuando nos tomábamos de la mano, esas pequeñas y regordetas manos que apretujaban mi espalada y mi cuello. Tú me convenciste de superarme a mi mismo y ahora que estoy listo para estar junto a ti, ahora ya no me quieres. Eso duele aún más que perderte por otra persona; otra persona es desechable, es un peón más en este juego de ajedrez que llamamos amor. Me miras como si supieras cada una de las palabras que voy a decir.

La perfección nunca podrá alcanzarse, pero tengo la certeza de que por lo menos lo he intentado. Cada vez que me siento triste lo que trato de hacer es, después del trabajo irme directo al bar más cercano de mi casa y perder la conciencia; dejar de ser un hombre descafeinado con un trabajo aburrido, un salario fijo, hijos y esposa. Gracias a estas visiones me he dado cuenta de que la vida no es como la pintan en las películas. Imagina al Hombre Araña recorriendo las calles de Iztapalapa siendo perseguido por una turba de gente que desea lincharlo.

No existen lugares en los sueños, sólo sensaciones y emociones, eso es lo que quiero escribir y plasmar con cada palabra que compuso estos textos del nuevo año, del fuego nuevo y la muerte lenta. Aquí yacen esos lugares inexistentes.

Intelectuales vacilantes.

Los conceptos se han revestido con un nuevo significado, absurdo y vacío que no representa nada más que las falsas aspiraciones de intelectuales vacilantes, que no existen en el mundo académico y nunca lo harán. Sus figuras no son autosuficientes, son tan sólo voces que creen ser críticas, más no aportan nada a la Academia. Crean sus propios universos donde sus voces resuenan y son un eco de alabanzas las que reciben. Las palabras que utilizan son desconocidas por todos y muestran las limitaciones de sus mundos y sus mentes.

Sus ideas son remembranzas de textos de otras personas e ideas que no son del todo propias. Tratan de hacer que los otros sientan su “poderío” intelectual y reconozcan las miles de referencias que conocen. Sus vidas se tornan sencillas y plásticas, con trabajos que no logran sustentarse por si mismos más que a través del compadrazgo. Su red de contactos es tan extensa, que ni si quiera tienen que terminar la educación universitaria para darse cuenta de lo poco que conocen y tienen.

Hablando de palancas al interior de la cultura una buena bofetada es la que hemos recibido durante los últimos días. Sergio Mayer Bretón será el encargado de revisar todos los asuntos relacionados con este tema ¿Compadrazgo? Claro que sí, lo malo es que nuestro sistema político está tan podrido que ahora hasta una persona que solía desnudarse por dinero puede convertirse en el mayor bastión del espectro cultural en nuestro país. Carlos Fuentes y Octavio Paz deben estar revolcándose en sus tumbas. Y en la otra cara de la moneda, pero al mismo tiempo parte de la putrefacción, encontramos a los pseudointelectuales que rechazan el nombramiento, pero creen que las redes sociales contrarrestarán la situación.

Ellos se mantienen cercanos a las personas que hacen que sus ideas suenen inteligentes, las personas que los rodean son un eco de sus ideas, no tienen juicio propio. Por su parte los intelectuales vacilantes, vacían de sentido los conceptos que los rodean y los llenan con su jerigonza de palabras rimbombantes en otros idiomas. Para legitimar los puntos que exponen se rodean de personas que utilizan las mismas palabras pero que pertenecen a otros ámbitos estéticos. No destacan realmente en las artes en las que desean hacerlo, de vez en cuando escriben o pintan pensando que eso los acercará al estrellato.

Al llegar a una edad determinada, deciden “retirarse” aunque sus “fans” les pidan que sigan haciendo lo que hacen. Un tiempo después vuelven como los falsos profetas en los que se han convertido para predicar una vez más su “palabra”, hipócrita y falsa. Las palabras de verdad que encontramos más seguido de lo que creemos en los discursos políticos de nuestro jefe o del Jefe de Estado. Mueven los brazos para que sintamos que están cerca de nosotros, pero no es así, nos detestan muy en el fondo.

Creen que no estamos a la altura de su coeficiente intelectual. Sus historias de vida reflejan a personas de clase acomodada que utilizan el arte como válvula de escape para sus problemas. Llegan a los últimos años de vida y son personas llenas de rencor y resentimiento, algo como lo que le sucedió a José Vasconcelos, ejemplo vago, él tenía en mente un proyecto real para el país, pero no tenía los compadres correctos. Los intelectuales vacilantes son personas sin logros destacados ni en la política ni en el arte, cuyas voces surgieron como bullicio en el tiempo en el que vivieron. Bullicio igual al que hacen los grillos durante las noches lluviosas

Inspiración

Yo soy el poeta del pueblo, todos los problemas que lo aquejan, forman parte de mi naturaleza. Nuestros orígenes son distintos; yo vengo del futuro, un futuro sangriento; el pueblo tiene un origen como la generación espontánea, simplemente apareció. Sin embargo los dos tenemos un enemigo común, aquel que derramó la sangre de nuestros hermanos indígenas hace quinientos años.