Intelectuales vacilantes.

Los conceptos se han revestido con un nuevo significado, absurdo y vacío que no representa nada más que las falsas aspiraciones de intelectuales vacilantes, que no existen en el mundo académico y nunca lo harán. Sus figuras no son autosuficientes, son tan sólo voces que creen ser críticas, más no aportan nada a la Academia. Crean sus propios universos donde sus voces resuenan y son un eco de alabanzas las que reciben. Las palabras que utilizan son desconocidas por todos y muestran las limitaciones de sus mundos y sus mentes.

Sus ideas son remembranzas de textos de otras personas e ideas que no son del todo propias. Tratan de hacer que los otros sientan su “poderío” intelectual y reconozcan las miles de referencias que conocen. Sus vidas se tornan sencillas y plásticas, con trabajos que no logran sustentarse por si mismos más que a través del compadrazgo. Su red de contactos es tan extensa, que ni si quiera tienen que terminar la educación universitaria para darse cuenta de lo poco que conocen y tienen.

Hablando de palancas al interior de la cultura una buena bofetada es la que hemos recibido durante los últimos días. Sergio Mayer Bretón será el encargado de revisar todos los asuntos relacionados con este tema ¿Compadrazgo? Claro que sí, lo malo es que nuestro sistema político está tan podrido que ahora hasta una persona que solía desnudarse por dinero puede convertirse en el mayor bastión del espectro cultural en nuestro país. Carlos Fuentes y Octavio Paz deben estar revolcándose en sus tumbas. Y en la otra cara de la moneda, pero al mismo tiempo parte de la putrefacción, encontramos a los pseudointelectuales que rechazan el nombramiento, pero creen que las redes sociales contrarrestarán la situación.

Ellos se mantienen cercanos a las personas que hacen que sus ideas suenen inteligentes, las personas que los rodean son un eco de sus ideas, no tienen juicio propio. Por su parte los intelectuales vacilantes, vacían de sentido los conceptos que los rodean y los llenan con su jerigonza de palabras rimbombantes en otros idiomas. Para legitimar los puntos que exponen se rodean de personas que utilizan las mismas palabras pero que pertenecen a otros ámbitos estéticos. No destacan realmente en las artes en las que desean hacerlo, de vez en cuando escriben o pintan pensando que eso los acercará al estrellato.

Al llegar a una edad determinada, deciden “retirarse” aunque sus “fans” les pidan que sigan haciendo lo que hacen. Un tiempo después vuelven como los falsos profetas en los que se han convertido para predicar una vez más su “palabra”, hipócrita y falsa. Las palabras de verdad que encontramos más seguido de lo que creemos en los discursos políticos de nuestro jefe o del Jefe de Estado. Mueven los brazos para que sintamos que están cerca de nosotros, pero no es así, nos detestan muy en el fondo.

Creen que no estamos a la altura de su coeficiente intelectual. Sus historias de vida reflejan a personas de clase acomodada que utilizan el arte como válvula de escape para sus problemas. Llegan a los últimos años de vida y son personas llenas de rencor y resentimiento, algo como lo que le sucedió a José Vasconcelos, ejemplo vago, él tenía en mente un proyecto real para el país, pero no tenía los compadres correctos. Los intelectuales vacilantes son personas sin logros destacados ni en la política ni en el arte, cuyas voces surgieron como bullicio en el tiempo en el que vivieron. Bullicio igual al que hacen los grillos durante las noches lluviosas

Anuncios

Inspiración

Yo soy el poeta del pueblo, todos los problemas que lo aquejan, forman parte de mi naturaleza. Nuestros orígenes son distintos; yo vengo del futuro, un futuro sangriento; el pueblo tiene un origen como la generación espontánea, simplemente apareció. Sin embargo los dos tenemos un enemigo común, aquel que derramó la sangre de nuestros hermanos indígenas hace quinientos años.

Fiesta interminable donde las musas nunca te abandonan.

¿Qué son las musas más que un constante e incesante proceso creativo? Acercarse a la inspiración es un proceso muy complicado; la fiesta sigue avanzando. Bebo el whiskey que me ofrecen y en lugar de acercarme a ti, eso es lo que me aleja. La música sigue sonando, estoy en un festín griego lleno de mujeres y hombres muy alborotados. Tormento dionisiaco, los días de resaca tratando de encontrar la inspiración dentro de los procesos efímeros y monótonos de las fiestas modernas. Lugares llenos de ruido, donde las almas de las personas no pueden comunicarse entre ellas.

Estoy en todas las partes del mundo imaginables, las musas no se mueven, bailan y como un castigo no me permiten escuchar su canto. Haciendo una referencia a la Odisea y a los tormentos que tuvo que sufrir Ulises. Las sirenas que perseguían a Ulises, él se encadenó para no caer en sus encantos, lo único que trataban de decirle era: -Eres un fracaso. El show debe continuar y mientras sobrepaso cada una de las etapas de la fiesta, me percato de que en verdad las musas no me abandonan, pero tampoco se acercan.

Es como encontrar un animal fantástico, un animal que huye de su depredador, que se escapa en el horizonte. Tomo mi lápiz y una hoja de papel esperando a la Literatura para que se acerque a mí. Me he dado cuenta de que lo que de verdad quiero es que las personas comprendan, no lo que estoy escribiendo sino porque lo hago. La forma en que yo comprendo el mundo esa es la forma en que quiero que los demás lo comprendan, cambiar las perspectivas de las personas cercanas a mi vida; abrir sus ojos al mundo que los rodea y a los distintos tipos de seres que existen en él.

El mundo es un lugar despiadado que tiene un interés muy pequeño en lo que podamos hacer nosotros para cambiarlo. Me he legitimado a través de diversos medios, pero ninguno tan complicado ni tan importante como legitimarme frente a mi mismo, mis propios ojos son los que me juzgan y me piden que siga haciendo lo que hago. Utilizo una toga y puedo sentir el verano caluroso en Roma, la tradición greco-romana es un constructo creado por los académicos, algo del mundo occidental de lo que no podemos escaparnos.

Los conceptos se han revestido con un nuevo significado absurdo y vacío que no representa nada más que las falsas apreciaciones de nuevos intelectuales vacilantes que no existen para el mundo académico y nunca lo harán. En la Roma de mis pensamientos la fiesta nunca termina, continúa durante mucho tiempo. La embriaguez del vino y la inspiración de siglos pasados, de momentos nunca vividos y amistades inexistentes. Frente a mí cada instante de esa fiesta se muestra una musa distinta, me embelesa con sus encantos.

El foco se enciende en mi cabeza y recuerdo tu rostro y tus piernas incandescentes de placer. Una de las musas se acerca a mi y me dice convertida en forma de paloma, tal vez haciendo referencia al Espíritu Santo, el fantasma más antiguo de la historia: Vuelve con nosotras a encontrar la inspiración, vuelve cuando gustes; nosotras estaremos esperándote. Caigo del ensueño y veo como lentamente se le acaba la tinta a mi lápiz.

La fiesta no se detiene, el alcohol, la seducción, los bailes rituales y todas esas cosas que inspiran al amor y a las falsas verdades, pero también que con cada sorbo y cada beso robado, con cada mirada perdida y cada abrazo desconocido, nos invitan a la creación.

Nuestra mejor arma. La voluntad

Después de mi encuentro cercano con la tentación y con todos los males que aquejan a mi sociedad, me di cuenta de que hay un arma para contrarrestar todo lo malo que pasa en nuestras vidas. Esa arma siempre ha estado dentro de nosotros, algo muy fuerte, cercano y la fuente de nuestra naturaleza. La voluntad. Las cosas que nos suceden no son por casualidad; el paso del tiempo no existe, es algo que se utiliza para mantener los controles y estándares de la sociedad. Las enfermedades que aquejan al hombre posmoderno son meramente de la voluntad. Enfermedades que nos mantienen deprimidos.

No hay píldora maravillosa que nos saque de la depresión, ni remedios caseros que nos acerquen a la luz del Señor. Vuelvo a la tentación; cuando te encuentras con tus mayores miedos y omisiones por última vez, los ojos de los otros treinta cabrones que quieren quitarte todo lo que tienes. Como un arma cargada, eso es la voluntad, la libertad de elegir lo que queremos y lo que no queremos. Ser feliz parece ser algo muy lejano, pero hay una luz al final del túnel; los problemas no parecen tan grandes como la casa de tus sueños o el tigre que tienes por mascota.

Volviendo a las decisiones y a la elección, lo que debemos cuidar son aquellas decisiones que nos dejarán marcados de por vida, las que implican el destino de terceras personas. Hay dos caminos por seguir, el camino de la desesperanza y los vicios o el camino de estar conectados con la vida y todo lo que tiene que ofrecer; todo es acerca de las decisiones que tomamos, el tiempo continuará su marcha y nuestro envejecimiento no se detendrá.

El primer camino por increíble que parezca es en el que la mayoría de nosotros nos encontramos, vagando por el mundo como entes sin alma que se dejan llevar por sus impulsos, el cerebro nos guía sin un filtro y sin emitir juicios, disfrutando de los placeres mundanos a nuestro alrededor. El segundo es un camino árido y solitario también, pero permite conocer las bellezas del mundo, el arte, la música, el amor y la amistad. La belleza que nos rodea. Para seguir el segundo camino hay que tener fuerza de voluntad, aprender a tomar decisiones y aceptar las consecuencias de nuestros actos. Todas esas consecuencias nos perseguirán durante mucho tiempo.

La voluntad es la que dirige nuestras vidas y nos aleja de las tentaciones, de aquello que parece distante. Las tentaciones pueden comprenderse desde muy distintas perspectivas, pero a grandes rasgos son aquellas acciones que nos generan un cargo de consciencia. En caso de no existir ese cargo, puede que algo dentro de nosotros no esté funcionando correctamente. Buscando ilusamente esas respuestas fue que me di cuenta de todo lo que me había perdido, todos esos momentos desperdiciados por culpa de una mala decisión.

Vagaba solitario por las avenidas desérticas como las que se mencionan en la Biblia, pero llenas de luces brillantes y cabarets (referencia directa a Las Vegas, lugar que nunca he visitado). En esas calles el cielo está oscuro y lluvioso, la gente que me rodea es pestilente y se encuentra llena de odio, andando por la vida sin darse cuenta de que nunca encontraron su sentido; sin sentido andando por el mundo. Después de librar la tentación y que él (el diablo) se esfumara de mi vida, por fin pude acercarme a la gente que me rodeaba, aprendí a perdonar y a poner la otra mejilla como desde pequeño me enseñaron, pude volver a empezar.

¿Cuándo vas a llegar?

El momento de la desesperación, atrapado sin salida en un lugar inhóspito y pestilente, un lugar que carcome el alma. La mitad del país cumple con la condición física que presentas. Ojos grandes y cafés que te observan mientras pasan los segundos. El motor que hay en mi interior no funciona, los mecanismos y engranes en mi interior no se mueven con cada segundo que pasa. Continúo esperando que llegues a verme durante la hora de visita; la mirada esperada, el conjunto de esos momentos que si hemos vivido juntos.

Su sonrisa es perfecta y se burla de las tonterías que digo; el reloj detiene su marcha. Su corazón comienza a marchitarse como las hojas de la flor, como las estrellas se marchitan cada segundo que pasa. El polvo de estrella se parece a la abertura que se hace en la comisura de sus labios, yo sigo esperándola. Las manecillas del reloj se mueven lento, como los átomos o como la pluma que escribe estas líneas. En ningún lugar me siento seguro mas que a tu lado, esos ojos me recuerdan al vacío existencial que siento en mi interior. En este lugar no hay nada más que hacer mas que reflexionar sobre tus acciones; sobre como cada decisión en tu vida afecta la siguiente.

En el mundo estamos solos, aunque no queramos aceptarlo, no vale la pena espera algo de alguien, ni siquiera de la gente cercana. Todos se alejan como cucarachas fumigadas, como los adictos con síndrome de abstinencia y las personas violentas que te rodean. México es un cúmulo de corazones rotos, que nunca fueron escuchados y que en lugar de seguir el camino de la decencia han decidido seguir el camino de la violencia. El cielo pierde su color blanco y se vuelve rojo como el de la canción; rojo como el color de la sangre de la alianza; derramada sobre los rostros de gente inocente; el alma de los mexicanos se corrompe por la sangre derramada y el abuso de substancias, el consumo de alcohol y drogas en grandes cantidades.

Por eso la bandera de nuestra Madre Patria es roja, una combinación de nuestras almas. Del alma del indio con la de los españoles y sus “aires” de superioridad. La espera ha terminado; por fin estás conmigo y al vernos nos sonreímos como dos viejos amigos que no se han visto en muchos años; me cubres del frío y me acompañas a mi casa con mis seres queridos. Caminamos juntos de vuelta a lo desconocido, a las cosas que no se muestran en la televisión o para ese respecto en internet. Los momentos de verdad en la historia se han desdibujado con el paso de la sangre, la sangre nubla la mente y borra los recuerdos, como el torero y el toro, el control y el poderío, la sangre que se escurre en su lomo sobre la arena y sobre el traje de luces.

Sólo nos queda aguadar por la hora de nuestra muerte, como el toro que sufre antes de morir frente a las miradas mórbidas de todos los espectadores. Bebemos juntos un vino igual de rojo que la sangre, más por referencia religiosa que por una de vampiros. Hago un brindis: -Por los siglos de los siglos que se detienen frente a nosotros. En palabras del poeta José Alfredo Jiménez, “La vida no vale nada”.

Terciopelo amarillo

Recorremos las calles desconocidas, como un aeropuerto gigantesco que nos invita a quedarnos durante más tiempo. Volví a casa con mi familia, no tenía a quien mas acudir, las cosas se veían difíciles y el mundo se convertía en un lugar solitario. Los Ángeles me llamaba, habían pasado veinticinco años después de su muerte y el cielo se veía oscuro, como en una ciudad futurística donde las enfermedades y la desidia de las personas terminaban con su alma. Recuerdo todos esos cambios de época, todos los momentos que pasé con mi familia; ahora ya me habían abandonado, la adultez me había alcanzado y no comprendía a las nuevas generaciones que me rodeaban.

No cuento esta historia ante los ojos de alguien más, trato de salir del cuarto de hotel y caminar por Hollywood Boulevard. Las luces me hipnotizan, la crema y nata de los actores está en la ciudad. Arruina todo la burguesía. Me han robado mis pertenencias personales, pero los momentos siguen en mi memoria. El tiempo continúa su marcha y los clichés que he tratado de desdibujar se presentan ante mí su creador, un día lluvioso, en los momentos en que las lágrimas se confunden con las gotas de lluvia. Un recorrido por distintas épocas que llega a su final, pero la muerte sigue en mi recuerdo. No sólo hablo de dejar de existir, hablo de la nada. Todo lo que no existe, todos los desengaños.

Los superhéroes han muerto, es una época oscura y solitaria, el dinero pierde cada vez más su fuerza; me encuentro en Las Vegas apostando dinero que no es mío, que obtuve de una herencia. Tal vez para mucha gente estas líneas no tengan sentido, pero eso es porque somos los hijos de una generación a la que no le importas físicamente, pero al mismo tiempo todos quieren saber cuál es tu estado. No hay nada más que hablar, las líneas se han desdibujado y aunque crees entender que esto te llevará a algún lugar no puedes asegurarlo del todo. Sigo en Los Ángeles como un agente de las fuerzas especiales, tratando de ayudar a la gente a distinguir lo que es real de lo que no lo es.

Todas las muertes guardan una conexión para ese respecto, tal vez algunos elementos sean esporádicos, pero aparecen ahí por una razón. Ahora que te has ido de mi lado, me resulta sumamente difícil encontrar una razón para seguir en este mundo. Recuerdo los momentos que pasé recluido y como a nadie le importaba más que a mis compañeros de celda. Era muy gracioso ver la desesperación en los rostros de los vagabundos estadounidenses y mexicanos. Tan sólo esperando las horas en que pudieran poner sus manos sobre la comida.

Caminamos por la playa de Santa Mónica, puedo oler el aroma fresco de la mariguana combinándose con las hamburguesas fritas y el Pop Corn. Subimos a los juegos mecánicos y sonríes como nunca lo has hecho. Mi padre es un alto mando en una institución financiera y toda su fortuna fue una herencia para mi. Puedo decidir lo que yo quiera de mi futuro, a pesar de ya no ser joven. Imagina que el momento en el que te conocí yo tenía veintiséis años. Tengo cincuenta y uno y nadie con quien compartirlo todo; excepto por esas personas que me siguen y no conozco, es más ni siquiera las he visto en persona.

El internet fue creado para la depravación, es el soma de nuestros días, del que hablaba Huxley. Somos felices, aunque no sabemos por qué. Nadie está conforme con su cuerpo ni con los componentes de su personalidad. Este es el año 2013, nadie recordará esta década, por favor que termine ya. Ojalá que nos lleven a las colonias de la Luna sobre las que tanto hablan los estadounidenses, he escuchado que la comida ahí es muy buena, sobre todo los tacos. En esta época no se muere gente importante, morirán las estrellas del pasado, aquellas que a la generación tampoco le importan pero que puede encontrar en su buscador de confianza.

La palabra hípster tiene más de cincuenta años y las personas piensan que es algo nuevo. El mejor consejo literario que me han dado es el de tomar algo que ya existe y agregarle algo nuevo. Aquí eso es lo que hago, tomo la misantropía que siempre ha estado dentro de mí y despotrico en contra de todo lo que me rodea. Ni siquiera tiene sentido que la portada de este texto sea una cajetilla de cigarros, nadie fuma en esta época y quienes lo hacen no han dejado atrás sus fijaciones de la infancia. Me concentro en una sola cosa y es lo que mantiene a flote la cordura en este texto, en el sentimiento de soledad, de ser un forastero, incluso al estar dentro de tu casa. Se acabaron los comentarios negativos y las críticas sobre mi vida, el momento de vivirla es ahora. No me importa quién hayas sido ni porque formabas parte de mi vida.

El año se encuentra a la mitad, el verano en California está al máximo; he decidido que cada año como una tradición de cumpleaños iré a esa ciudad, si es contigo mejor. El adolescente se ha ido, es momento de que me juzguen como a un adulto. Cateado y procesado como un adulto, estoy en una celda oscura, llena de borrachines como yo. Me preguntan si estoy asustado; como el Guasón de Christopher Nolan, lo único que quiero es hacer mi llamada. Mi compañero de celda is such a delight como dirían los gringos. Llegamos juntos en la madrugada y comienza a hacer payasadas, a hacer ejercicio y a golpear los barrotes con un vaso. Nunca olvidaré su rostro mientras me ofrecía agua porque creía que se me había bajado el azúcar.

En ese momento comprendí que la vida si es como los videojuegos, pero no en el sentido lindo de la palabra. Lo que no te mata, certainly te hace más fuerte. Salimos y te abrazo como si no te hubiese visto en años. Te ríes de nuestras tonterías y poco a poco las cosas regresan a la normalidad. Unos días después mi alma, que se había proyectado astralmente, volvió a mi cuerpo, volvió de Los Ángeles en el 2019 y el 2049, de la soledad, volvió de las reuniones de Alcohólicos Anónimos. Los dos pescados que conforman mi signo zodiacal se encontraban juntos y en paz; todo parecía volver a la normalidad.       

Suspiro esmeralda

Debí haberte hecho justica en el momento que pude hacerlo. Tus besos, tu sonrisa y tu cabello, todo me volvía loco, loco como al momento de nuestra muerte. A lo lejos te observo como un espía, el tiempo ha caducado, el siglo pasado ya no es lo que solía ser y mientras envejecemos juntos me he dado cuenta de que soy yo el que te necesita. Mientras pasa el tiempo puedo sentir el distanciamiento entre nosotros. Decidido he tocado a tu puerta, al fin, somos vecinos viviendo en la misma playa. He escuchado las fiestas a las que te has entregado, escuchando música de George Michael y bebiendo whisky como en cierta película del futuro, de cuyo nombre no quiero acordarme.

Durante las fiestas veo como te diviertes y te aceleras con las personas que te rodean. Tu sonrisa parece falsa, los dientes alineados y perfectos, demasiado perfectos como para haber sobrevivido un incendio. Al mero estilo de William Faulkner fuiste una hija no deseada, mantenida por un vividor alcohólico que nunca supo apreciar tus dones. Se escucha un órgano en combinación con la brisa del mar y todo el talento que tienes por compartir. Pero que es esto más que palabras vacías sin hacerte justicia. Me aventuro a tocar la puerta de tu casa, utilizas un bikini de color azul con lunares blancos. Tu cabello largo y ondulado se postra sobre tu cara y no me deja ver tu sonrisa. Nos miramos a los ojos y después de estos años de “vivir a tu lado” no me atrevo a decirte todo lo que siento.

Destapas una botella de vino y seguimos sin compartir palabras. En tu mirada se asoma una pintura de ojos muy discreta que resalta los tonos cafés y los tonos miel que tienen. Prefiero no decir nada a romper esta magia de la amistad. Bebemos nuestra copa de vino habitual y te sonríes mientras veo las quemaduras de tu cuerpo. Algunas son cicatrices, pero al tocarlas puedo sentir el fuego que corre por tus venas. Pasan los meses y mi amor por ti sigue creciendo en secreto, no sé como decírtelo. Me encanta tu frente tan amplia como la bahía de Acapulco. Tu tono de piel tostado. No hablamos porque no te quería aburrir con temas que no entenderías y no te interesan del todo. Nuestra conexión nos permite estar al mismo nivel, sonreírnos y al mismo tiempo sentir la atracción que siento.

Aunque tu signo zodiacal es Acuario, para mi siempre has sido Tauro, una mujer empoderada que sabe lo que quiere y lo que quieres y siempre has querido es estar sola. He visto como amantes diferentes entran a tu casa, pasan la noche contigo, disfrutas su compañía, pero al llegar el momento de la separación tu corazón se desprende sin ningún problema. Ahora que estamos más de cerca me doy cuenta de que tus ojos no son color avellana, son color verde, verde como el agua del mar en la que nadamos juntos. Reposas desnuda sobre la arena más no puedo acercarme porque siento que mi piel arde en llamas. Me miras a lo lejos observarte en mi balcón mientras bebo una cerveza. Al verme sonríes y me saludas haciéndome una seña para que baje a la playa de mi casa a saludarte. Nos vemos en la playa, llevas puesto un pareo y un bikini de color negro.

Nuestras sonrisas nos dicen que es momento de hacer algo diferente. Tomas de mi mano y nos dirigimos a hacia las playas vírgenes, aquel lugar de Acapulco donde nadie ha puesto hoteles ni casas todavía. La radio suena y los dos bailamos. Compramos cervezas y aperitivos. Nos recostamos sobre la arena y bebemos juntos sin ninguna preocupación. Nuestras manos se rozan por un momento y sonríes de manera juguetona. Intento besarte, rápidamente te levantas, como un animal que se escapa de un depredador, corres hacia el mar. Nos sumergimos juntos en tus ojos y por primera vez te abrazo. Tu mirada se torna sombría y al salir del mar, como entre odio y amor tomas mi mano. Con un beso en la mejilla me cuentas sobre la fiesta que habrá al otro día en tu casa.

Llegamos al puerto y cada quien entra a descansar a su hogar. Puedo escuchar las notas que suenan en el órgano de tu casa. Enciendo un cigarro mentolado mientras recuerdo las olas del mar que nos bañaban y purificaban tus heridas. El día de la fiesta me he decidido por decirte lo que siento, mostrarte por fin mis sentimientos de verdad. Entro a tu casa y todo se ve tan diferente de la última vez, hay gente desconocida por todos lados. Tú hablas con un perfecto imbécil que se gasta todo el dinero de su papá como si fuera suyo. Me acerco a ti y la sonrisa se ha borrado de tu rostro, como si ya supieras que es lo que quiero decirte. No me das oportunidad de acercarme a ti. Sigues bebiendo, entras al baño con el mismo imbécil de hace un momento.

Al salir te tomo por el brazo como un novio celoso, todos nos miran, eso es lo que quiero que todos los demás hombres se den cuenta de que estás conmigo. Esa sería la gota que derramaba el vaso, tomada de mi mano caminábamos a la alberca donde te arrojaba y tu piel se quemaba o por lo menos eso parecía. Entro en el agua después de ti y me miras a los ojos, las primeras palabras que me diriges son: – ¿Qué crees que te da derecho a tratarme así? -No discutamos -respondo rápidamente y vuelvo a abrazarte. -Te aprecio-respondes de inmediato- eres una persona increíble y espero que puedas ser feliz, de verdad que eso deseo, pero no es nuestro momento de estar juntos.

Una lágrima se escapa de mi ojo derecho que se pierde junto con el agua de la alberca. Tomo tu mano y te digo: -Siempre he sentido algo por ti, desde que vi que llegaste a ser mi vecina aquella madrugada del 85. Salimos de la alberca, ella tomó mi mano y finalmente me dijo: -Me conoces bien pero ya no estamos en edad de jugar, nuestros cuerpos envejecen y nuestras almas también. Tal vez en otra vida podamos estar juntos.

Camilo agradeció por la hospitalidad y todas las atenciones recibidas y fue a fumar un cigarro a la terraza. Laura siguió en la fiesta, al final de cuentas era su cumpleaños. Al otro día él empacaría sus cosas y no volvería al puerto de Acapulco por un largo tiempo; no volvería a saber nada de Laura. Ella fue encontrada muerta en su casa de Acapulco por una sobredosis de cocaína el 15 de mayo de 1988. Después de todo si guardaría una conexión con los Tauro.